La Criminología habla… #1 – Madrid Central: la seguridad como arma política – Cristian Modesto

  • Desde su implementación a finales de noviembre del año pasado ha despertado tanto vítores como desaires en multitud de debates profundamente marcados por cuestiones ideológicas.
  • Se ha comprobado cómo la lógica sobre la que se asienta Madrid Central detenta un importante potencial para prevenir la delincuencia que no debe abandonarse a especulaciones partidistas.

Madrid Central nació con la finalidad de eliminar el tráfico de paso en la zona que abarca el distrito Centro de la ciudad que da nombre a la propuesta, obedeciendo a evidentes criterios medioambientales. Desde su implementación a finales de noviembre del año pasado ha despertado tanto vítores como desaires en multitud de debates profundamente marcados por cuestiones ideológicas. Esta tesitura se ha acentuado a raíz de las últimas elecciones municipales y autonómicas, cuyos resultados han hecho mudar los gobiernos de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Desde entonces, no han sido pocas las ocasiones en que la continuidad de dicho proyecto se ha visto amenazada, aunque hasta el momento los intentos de acabar con su esencia han sido en vano.

quotes-crimi-habla-1-2Hace escasos días, la contranarrativa a los objetivos estratégicos de Madrid Central se centró en la hipotética incidencia de la medida en la esfera de la seguridad, tanto en su vertiente objetiva —medida a través de indicadores como las conocidas tasas de criminalidad— como en la subjetiva —cristalizada en el temor difuso que tiene la ciudadanía hacia la delincuencia—. En este sentido, y respectivamente, la nueva Presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, manifestó que la zona de bajas emisiones había hecho aumentar la delincuencia. Sin embargo, esta declaración ha sido desmentida a través de fuentes oficiales (Barroso, 2019). Por otro lado, el recién elegido como alcalde de la localidad, José Luis Martínez-Almeida, expresó que algunos vecinos percibían cierta sensación de inseguridad en las calles tras la instauración del proyecto, toda vez no presentaba ningún dato que apoyara tal afirmación. La intención de estos alegatos, exentos de cualquier evidencia que los apoyara, no parecía ser más que la quema del último cartucho para que la ciudadanía se levantara contra la propuesta que representa Madrid Central.

En efecto, no es la primera vez que la seguridad —y especialmente la inseguridad— se emplea con fines partidistas alejados del interés general. Por suerte —o incluso por desgracia, según el interesado— existe un importante cuerpo científico representado por la Criminología para dirimir con objetividad este tipo de cuestiones. No obstante, no quisiera proseguir sin antes matizar, ante el debate planteado, cuán arriesgado es establecer cualquier tipo de relación entre una posible reducción o aumento de la criminalidad y una medida de la naturaleza de Madrid Central, cuando el origen de ésta se encuentra tan próximo en términos temporales. Y es que correlación no es sinónimo de causalidad. Dicho de otro modo, que dos circunstancias coincidan en el tiempo, no quiere decir que una haya provocado la otra. Para afirmar que el susodicho proyecto ha generado un efecto en las tasas de criminalidad —e, incluso, en los índices de seguridad percibida—, debe haber transcurrido un periodo más dilatado desde su aplicación —hay autores que hablan de un mínimo de un año—, más aún si, como es el caso, la implementación se divide en diferentes fases.

Por ejemplo, recientemente he elaborado una propuesta metodológica de diseño cuasiexperimental para evaluar el impacto en la criminalidad de las Supermanzanas en Barcelona, tomando como referencia la Superisla del Poblenou. Una de las premisas principales para el desarrollo de esta propuesta es considerar un lapso de dos años antes y después de su origen para realizar el conteo de los hechos delictivos registrados por la institución policial. De esta manera, se da el tiempo suficiente para que el programa cree las condiciones oportunas para desarrollar su capacidad preventiva, así como para que los vecinos —y el resto de los usuarios del espacio público— interioricen y se familiaricen con los cambios producidos en su entorno (Modesto, 2019). En este caso, Madrid Central tiene poco más de medio año de rodaje, por lo que establecer cualquier relación de causalidad no solo es sesgada, sino también imprudente.

Con todo, cabe destacar que ambas medidas, Madrid Central —unido a las reformas de la Gran Vía o Atocha— y las Supermanzanas, al contrario de lo que puedan insinuar las declaraciones previamente expuestas, y a pesar de detentar un vínculo evidente con la optimización de los indicadores que atañen a cuestiones medioambientales y de movilidad, detentan también una importante capacidad preventiva del delito gracias a su denominador común: la priorización de la figura del peatón en detrimento de la del vehículo. Se promueve así un incremento de la vigilancia natural, un control que todos y cada uno de nosotros realizamos de forma inconsciente al pasear por las calles, acudir a establecimientos, emplear estructuras urbanizantes, etc.

En este sentido, lo anterior quedaría ampliamente ilustrado al acudir a constructos criminológicos como la Teoría de las Actividades Cotidianas (Cohen y Felson, 1979). Según estos autores, existe más probabilidad de que se produzca un delito ante la convergencia en el espacio de tres elementos: un delincuente posible, un objetivo adecuado y la ausencia de un guardián capaz. Por consiguiente, la omisión de alguno de estos aspectos sería suficiente para evitar el crimen. Al contrario de lo que pueda pensarse de forma superficial, la figura del guardián capaz no queda reservada a la policía o los vigilantes de seguridad, sino que alude a cualquier ciudadano que pueda disuadir al delincuente con su mera presencia o proximidad. Por consiguiente, si aumenta el número de “ojos en las calles” —término adoptado por Jane Jacobs (1961/2011)—, y con ello el de guardianes capaces —o controladores naturales—, se reducirían las probabilidades de que un comportamiento nocivo pueda acontecer.

De hecho, es esta vigilancia natural la que determina en buena parte el éxito de los mecanismos de control formal del delito —esto es, de la actuación de la institución policial y los tribunales de justicia—, ya que la presencia de sujetos que pueden haber contemplado los hechos —o cualquier circunstancia que los rodea, como la propia huida del delincuente— y su posterior testificación, ayudarán a los primeros en las tareas de identificación del victimario y esclarecimiento de lo acontecido. A estos efectos, la idea de que únicamente los integrantes de este control formal pueden llegar a disuadir o prevenir el crimen es una de las nueve falacias asociadas al fenómeno criminal expuestas por el propio Felson (Felson y Boba, 2010). Efectivamente, la existencia de más vigilantes naturales, lograda por proyectos como los expuestos, implica un mayor riesgo para el delincuente, pudiendo disuadir o desanimar su empresa criminal. Esta coyuntura hace que tanto Madrid Central como las Supermanzanas puedan contemplarse como medidas de prevención situacional del delito, logrando reducir las oportunidades delictivas y enmarcándolas dentro de la denominada Criminología ambiental y de las aplicaciones de tipo CPTED —por sus siglas en al ámbito anglosajón, Crime Prevention Throught Environmental Design—.

quotes-crimi-habla-1-1Más aun, y atendiendo a las declaraciones de Ayuso y Martínez-Almeida, el desmantelamiento de Madrid Central puede perjudicar la existencia o la optimización de esta vigilancia natural. No solo no considero muy improbable que el aumento de vehículos haga descender una tasa de criminalidad previamente acentuada por su supresión original —según el argumentario de los citados actores—, sino que, además, su presencia masiva limita el campo visual de los viandantes, limitando así el control que pudieran ejercer como guardianes capaces. Asimismo, como es lógico, los conductores de estos vehículos no podrían suplir esta vigilancia natural generada por los peatones, puesto que durante la conducción deben estar pendientes de las señales que afectan a dicha acción, sin prestar demasiada atención a lo que pasa en las aceras, portales o establecimientos. Por otra parte, su permanencia en cada punto del entramado urbano es harto etérea como para ejercer cualquier tipo de control.

No obstante, no parece tan descabellada la posibilidad de que una reducción del tráfico rodado pueda aumentar inicialmente la sensación de inseguridad en aquellas zonas que queden más alejadas de ciertos lugares que, de por sí, se encuentran transitados en cualquier circunstancia y momento del día. Esto se debería especialmente a la concepción que tenemos en las sociedades urbanas actuales sobre lo que podríamos llamar “espacio ocupado”, ampliamente dependiente de la presencia del vehículo. Con todo, esta situación —que, de todas formas, debería ser debidamente evaluada para confirmar su existencia— podría ser meramente transitoria hasta que los cambios contextuales ocasionados por el programa sean definitivamente asimilados por la ciudadanía.

En cualquier caso, y puesto que el tratamiento de la seguridad subjetiva debe ser paralelo al de la vertiente objetiva, si se detecta una problemática respecto a la primera, pueden —y deben— estudiarse medidas que, sin acabar con la naturaleza y ventajas que ofrece Madrid Central en el campo que aquí nos ocupa —antes bien, ampliando su contenido y alcance—, sean capaces de mitigarla. Sirva de ejemplo la promoción de estructuras urbanizantes que fomenten el uso —y la mixticidad de funciones— del espacio público de aquellas zonas en las que se haya detectado cualquier tipo de carencia en este sentido. Sin embargo, no hay que olvidar que, en la Encuesta de Calidad de Vida y Satisfacción con los Servicios Públicos de Madrid de este mismo año, el proyecto de Madrid Central recibe una puntuación media de 6,1, llegando al 7,5 entre los encuestados que residen en el distrito Centro (Dirección General de Transparencia, Administración Electrónica y Calidad, 2019). Una calificación nada despreciable, más bien optimista, teniendo en cuenta que el rechazo inicial hacia este tipo de iniciativas se suele situar en torno al 30 % (Rueda, 2016).

En definitiva, a pesar de que su origen no debe vincularse con fines dirigidos a la mejora de la seguridad, se ha comprobado cómo la lógica sobre la que se asienta Madrid Central detenta un importante potencial para prevenir la delincuencia que no debe abandonarse a especulaciones partidistas. Más aun, aquél debe aprovecharse para hacer que el proyecto sea todavía más eficaz en este sentido, promoviendo, por ejemplo, nuevas estrategias que, desgranando el modelo en pequeñas porciones de terreno que permitan pensar su aplicación a menor escala incidiendo en las necesidades particulares de cada zona, fomenten los lazos comunitarios, la cohesión social y la territorialidad, elementos que son considerados en las Supermanzanas y que detentan un consolidado carácter preventivo en la literatura científica (Cozens, Saville y Hillier, 2005), multiplicando incluso la eficacia de la vigilancia natural.

Madrid Central es una realidad. Y es una realidad que ha venido para quedarse. El debate no debe centrarse, por tanto, en justificar o no su permanencia, si no en cómo puede evolucionar y optimizarse, atendiendo a su carácter embrionario. Con todo, únicamente mediante la construcción de una circunstanciada evaluación de su impacto en la criminalidad podrá revelarse su eficacia preventiva y, en todo caso, determinar las mejoras que deben implementarse. Todo ello no deja de advertir la necesidad de incorporar a criminólogos en las instituciones públicas para desarrollar este tipo de análisis. La seguridad es una de las esferas más importantes para determinar el sino de nuestras sociedades, por lo que el hecho de que los actores públicos —pero también privados— sigan dando la espalda a dicho colectivo, abandonando la suerte del tratamiento del fenómeno delincuencial a posiciones ideologizadas y al negocio de la inseguridad en detrimento de lo que establece la evidencia científica, no es más que una absoluta irresponsabilidad.

(*1) Una Supermanzana —o Superisla— es una nueva unidad urbanística impulsada por el Ayuntamiento de Barcelona que aúna diferentes manzanas, promoviendo en sus calles interiores funciones sociales como la interacción, el recreo, la estancia o el intercambio, reduciendo a su vez el espacio físico destinado al vehículo.

 

Cristian Modesto Castrillón. Graduado en Criminología por la Universidad de Barcelona, con mención en Seguridad y Prevención. Colegiado número 55 en el Colegio de Criminólogos de Cataluña. Máster en Análisis y Prevención del crimen por la Universidad Miguel Hernández y el Centro Crímina para el estudio y prevención de la delincuencia. Máster en Criminalística en la modalidad de Consejero en Ciencias Forenses por la Universidad Autónoma de Barcelona y la Escuela de Prevención y Seguridad Integral.

 

REFERÈNCIES BIBLIOGRÀFIQUES
Barroso, F. J. (2019, juliol 18). Policías y expertos rechazan que Madrid Central se pueda vincular con inseguridad. El País. Recuperat de https://elpais.com/ccaa/2019/07/16/madrid/1563297083_751860.html

Cohen, L. E., i Felson, M. (1979). Social change and crime rate trends: A routine activity approach. American Sociological Review, 44(4), 588-608.

Cozens, P. M., Saville, G., i Hillier, D. (2005). Crime Prevention Through Environmental Design (CPTED): A Review and Modern Bibliography. Journal of Property Management, 23(5), 328-356.

Dirección General de Transparencia, Administración Electrónica y Calidad. (2019). Encuesta de Calidad de Vida y Satisfacción con los Servicios Públicos de la Ciudad de Madrid 2019: Principales resultados. Recuperat de https://www.madrid.es/UnidadesDescentralizadas/Calidad/Observatorio_Ciudad/06_S_Percepcion/EncuestasCalidad/EncuestaMadrides/ficheros/2018/Principales%20resultados_2019_ECVSSP.pdf

Felson, M., i Boba, R. (2010). Crime and everyday life (4ª ed.). Thousand Oaks: SAGE Publications.

Jacobs, J. (2011). Muerte y vida en las grandes ciudades (Á. Abad, i A. Useros, trads.). Madrid: Capitán Swing. (Obra original publicada en 1961).

Modesto, C. (2019). Prevención del delito mediante el diseño urbano: El proyecto de la Supermanzana del Poblenou. (Treball de Fi de Màster no publicat). Universidad Miguel Hernández. Centro Crímina para el estudio y prevención de la delincuencia, Comunitat Valenciana.

Rueda, S. (2016). La Supermanzana, nueva célula urbana para la construcción de un nuevo modelo funcional y urbanístico de Barcelona. Recuperat de http://www.bcnecologia.net/sites/default/files/proyectos/la_supermanzana_nueva_celula_poblenou_salvador_rueda.pdf